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Yasmina Ashtanga

YASMINA ESPELOSIN

Mi nombre es Yasmina.

A la edad de 19 años me inicié en el camino del yoga (2010) y desde entonces, la práctica se ha convertido en un eje fundamental en mi vida, acompañando mi crecimiento personal y sosteniéndome en cada etapa.

Antes de dedicarme plenamente al yoga, trabajé como actriz, coreógrafa y cantante. Fue una etapa creativa y muy expuesta, donde la mirada estaba puesta hacia fuera. Con el tiempo, mi camino dio un giro: hoy el yoga me invita a dirigir la atención hacia dentro. 

Durante años me formé en Ashtanga Yoga Shala de Barcelona con Elena Figarola y Jordi Sardà, donde pasé por distintas fases del aprendizaje: practicando, asistiendo y más tarde enseñando. También me he nutrido de maestros internacionales como Petri Raisanen y Mark Roberds. Este recorrido marcó profundamente mi manera de entender el yoga, desde la disciplina hasta la transmisión.

Actualmente dirijo mi propia escuela de yoga en Sant Cugat, un espacio donde comparto una enseñanza basada en la experiencia directa. También imparto talleres en diferentes escuelas y festivales de yoga y formo parte del equipo de profesores regulares de la plataforma Xuan Lan Yoga estudio. 

Mi enseñanza nace del equilibrio entre disciplina y escucha, entre tradición y experiencia vivida.
No busco imponer una forma, sino acompañar procesos.

Para mi es importante ofrecer un espacio inclusivo donde acoger a todo tipo de practicantes. Mi deseo es crear un lugar genuino, vivo y humano donde cada uno se sienta acogido y respetado. Una sala donde crecer y aprender juntos.

YASMINA ESPELOSÍN

Nací en una família en la que desde pequeño he tenido el yoga muy cercano. Supongo que este entorno en el que crecí, fue generando en mi las condiciones para que en su debido momento conociera la práctica de Ashtanga Yoga. Mi primer contacto con esta práctica fue en 2009, a mis 21 años, de la mano de Paco Hita. El daba clases a grupos reducidos en el centro budista Nagarjuna de Barcelona. Transmitía con amor i compasión  la práctica que el a su vez había recibido en Mysore (India), del mismo Sri.K. Pattabhi Jois y otros profesores internacionales con los que coincidió en aquella época. Puedo decir con total firmeza que si hoy en día aún mantengo la práctica, es por la forma en la que el me enseñó, y le estaré eternamente agradecido. Me acuerdo de la sensación de bienestar y la expansión de consciencia que experimentaba al salir de aquellas primeras clases.

Años más tarde, continué practicando con Vero Fernandez de "Ashtanga Yoga Gràcia", quien me siguió acompañando en el aprendizaje y a quien igualmente le estoy muy agradecido, así como también a sus asistentes con quien tuve la oportunidad de coincidir. Con el tiempo, sentía como mi cuerpo físico se purificaba y ganaba estabilidad mental y emocional.

Finalmente, después de un periodo de auto práctica en casa, donde entendí lo importante que es el ashtanga yoga para mi y la gran herramienta que había encontrado en mi vida, me sentía con ganas de volver a ir a clases Mysore y compartir con gente. Fue entonces cuando llegué a "Ashtanga Yoga Sant Cugat", donde conocí a Yasmina y Pol, con quien pude continuar practicando, aprendiendo con ellos y asistiendo en sus clases. Les tengo un gran aprecio y valoro muchísimo la comunidad tan bonita que crearon y de la cual hoy formo parte.

Entiendo las clases Mysore como un espacio seguro donde nos podemos mostrar como somos, mostrar nuestras vulnerabilidades y fortalezas y sentirnos acompañados. Disfruto mucho pudiendo  dar este acompañamiento.

Quisiera mencionar también a Ricardo B. Rodríguez y Toni Romero, con los que he adquirido una visión más  holística del yoga y la práctica de ashtanga.

También agradecer a toda la gente con quien hemos podido compartir a lo largo de los años esta práctica tan profunda y transformadora, inspirándonos los unos a los otros independientemente de si hace poco o mucho que practiquemos. ​ Por una comunidad Yogui Unida! ∞

Un abrazo, nos vemos en la shala!

Roc.

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ROC VALLS

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SOLEDAD FERNANDEZ
 

Asistí a una clase de ashtanga en 2016 casi por casualidad y fue amor a primera vista, desde entonces practico al estilo Mysore y aunque a esta altura podríamos pensar que debería estar practicando la sexta serie lo cierto es que tengo un cuerpo durillo y no diseñado para el yoga que demuestra que aún con no tan buen material se puede hacer algo bueno si se tiene la constancia y la voluntad necesarias.

Me gusta leer, escribir, cantar, viajar y disfrutar de los amigos y la familia.  Asisto a los profes de esta shala desde el mes de septiembre del 2023.  Actualmente me encuentro cursando una formación de Hatha Yoga con Aleix Guiñó y Sebastián Arbondo.

Desde temprana edad sentí un profundo interés por lo esotérico, la filosofía y el arte en todas sus expresiones, encontrando en ellos un refugio y una guía. La escritura, y en especial la poesía, han sido para mí un canal de exploración interior: con apenas 12 años publiqué mi primer libro de poemas, iniciando un diálogo íntimo con las palabras que aún hoy me acompaña.

El yoga llegó a mi vida a los 17 años, a través del pranayama. Recuerdo que aquel día era la única joven en una sala llena de mujeres mayores, guiadas por Dimo, un maestro de 72 años que me acogió como un abuelo amoroso. Sus clases de Hatha Yoga eran suaves, tradicionales y auténticas. Durante unos años me levantaba temprano para practicar antes de ir al colegio, hasta que tuve que pausar este camino para continuar mis estudios en el extranjero.

A lo largo de mi vida también transité un camino distinto, casi como si hubiera vivido otra existencia. Estudié Administración de Empresas y Consultoría, y en los Países Bajos trabajé en el sector financiero bajo gran presión. Más tarde emprendí con mi propio startup y, ya en España, me dediqué a la gestión de proyectos tecnológicos en multinacionales.

Me he formado en Dharma Yoga, Yoga Nidra y Hatha Yoga, aprendiendo de maestros reconocidos internacionalmente como Sri Dharma Mittra y Andrei Ram, para mencionar algunos. En 2022 descubrí la práctica de Ashtanga Yoga Estilo Mysore en Barcelona, de la mano de Laia Yañes. Lo que me enamoró y me sostuvo desde el primer día fue el silencio absoluto de la sala y la respiración consciente que acompaña cada instante, creando un espacio de profunda presencia.

Mi exploración se ha nutrido también del estudio de la filosofía de yoga con la gran auyda de mi querido maestro Naren Herrero, del canto védico con Isabel Cervantes, y de los conciertos bhakti, donde la devoción y la vibración del sonido se convierten en caminos de unión y expansión.

Además del yoga, integro herramientas de sanación como el rebozo mexicano, el reiki y la medicina del cacao, tejiendo espacios donde cuerpo, mente y alma puedan reconectar y florecer.

Durante varios años llevé una doble vida entre el mundo corporativo y el yoga, con mi corazón latiendo siempre en busca de mayor coherencia. Al convertirme en mamá, durante mi baja de maternidad en 2021, sentí con claridad el llamado a dar un giro definitivo: dedicarme plenamente al yoga. Desde entonces, camino este sendero con devoción, profundizando como estudiante y compartiendo como maestra, aportando pequeños granos de arena a la transformación que el yoga despierta en cada ser.


El viaje de mi vida me ha mostrado que todas las prácticas —el yoga, la poesía, la maternidad, la sanación— son puertas que me acercan a esa verdad simple y luminosa:
Yo soy.

Espero conocerte pronto.

SVILENA DIMITROVA (LENA)
 

ALFONSO RIAL
 

​¡Hola a todos! Soy Alfonso Rial y me uno al equipo de Ashtanga Yoga Sant Cugat con una alegría inmensa para realizar mis prácticas. Estoy profundamente agradecido a Yasmina y a todo el equipo por abrirme las puertas de este centro.

Mi historia con el yoga es una de amor que ha evolucionado durante 18 años. Empecé de forma intermitente, en el gimnasio, buscando solo ejercicio físico. Poco a poco, esa curiosidad por la práctica y la vida yóguica fue creciendo.

El punto de inflexión fue durante la pandemia, cuando retomé la práctica de forma diaria y seria online. Esa rutina me mostró que el yoga era una herramienta esencial para la calma mental y el equilibrio emocional. Hace un año y cuatro meses, di el salto a un centro específico, donde mi práctica floreció. El apoyo de mis profesores me animó a formalizar este camino y a formarme como instructor con el Certificado de Profesionalidad de Instructor de Yoga Integral en la Fundació Joviat y el Consorci per a la Formació Contínua de Catalunya.

Esta formación ha transformado el yoga de una actividad a una auténtica filosofía de vida.

La Conexión con el Centro

El destino, o quizás el Karma, quiso que en primavera conociera a Yasmina en un curso de invertidas. Quedé fascinado por su energía y la pasión con la que dirige este centro. Haber asistido al taller con el gran maestro Petri Räisänen —que ella organizó— reafirmó mi admiración por la profundidad con la que se vive el yoga aquí.

El reciente retiro-taller con el equipo fue muy especial, pues pude sentir de cerca la calidez y la comunidad que habéis creado. Estoy emocionado de conoceros a todos y de seguir creciendo en el mundo del yoga desde este centro.

¡Nos vemos pronto en la esterilla de yoga para compartir mi pasión!

HARI OM TAT SAT.

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